La gastroenterología veterinaria se ocupa del buen funcionamiento y de las afecciones del esófago, estómago, intestino, hígado, páncreas y vías biliares. Esencial para la salud de los pacientes, esta especialidad viene creciendo en el mercado de la medicina veterinaria.

Las enfermedades que atacan el tracto gastrointestinal en general provocan secreción excesiva de substancias, dificultad de deglución, de digestión y absorción de nutrientes, además de infecciones (fúngicas y bacterianas), inflamaciones, alteraciones neuromusculares de las estructuras adyacentes y alteraciones metabólicas que lesionan y alteran el funcionamiento de los sistemas gástro-entérico y hepato-bilio-pancreático.

El hígado, páncreas, bazo, vesícula biliar y estómago, son órganos secretores de substancias y hormonas que determinan acciones y reacciones cuyo desequilibrio puede provocar enfermedades (por ejemplo gastritis, pancreatitis, hepatitis o hepatopatías crónicas, colangitis, colangio-hepatitis, mucocele, enfermedad inflamatoria intestinal, linfangiectasia, diabetes, etc), además de la posibilidad de compromiso por células neoplásicas que determinan también la alteración en estas secreciones (ej. linfoma, insulinoma, etc).

Se debe tener en consideración que otras enfermedades (hormonales, oncológicas, virales, infeccionsas y procesos iatrogénicos por uso equivocado de medicamentos) también pueden acarrear enfermedades secundarias hepáticas o pancreáticas.

Animales con alteraciones en éstos órganos tendrán como síntomas uno o más de los siguientes: vómitos, regurgitación, diarrea o heces reblandecidas, constipación, icterícia, dolor abdominal, alteración en el color de la orina, pérdida de apetito o aumento de la ingesta de comida, pérdida o aumento de peso, pérdida de masa muscular, aumento en la ingesta de líquido, ascitis, dilatación abdominal o gástrica, etc.

Exámeners de laboratorio como: hemogrmas, TGO, o AST, TGP o ALT, GGT, fosfatasa alcalina, colesterol, triglicéridos, lipasa específica, tripisinógeno, proteína total y albúmina, bilirrubina total directa e indirecta, glicemia, orina 1, parasitológico de heces, además de exámen de imágen (ecografía, endoscopía y resonancia magnética) y exámenes hormonales. Éstos exámenes ayudan en la obtención de un mejor diagnóstico.

Las enfermedades pueden ser tratadas y ser evitadas a través de diagnósticos precoces, por ello es de suma importancia la visita al veterinario de las mascotas de la casa con frecuencia al menos bi-anual. para chequeo general.

Muchas veces las enfermedades relacionadas al tracto gastrointestinal son subestimadas y tratadas inicialmente con poca efectividad (mayormente por falta de un buen diagnóstico), y en caso que no se descubra la causa de base de la enfermedad, se expone a un compromiso hasta crónico para las mascotas lo cual dificulta más aún un tratamiento posterior.

En caso de sospecha de la existencia de enfermedades de este tipo en nuestras mascotas (que presenten uno o más de los síntomas citados), busca lo antes posible un médico veterinario que realice un diagnóstico profundo y en caso de corresponder, derivar el caso a un especialista en gastroenterología veterinaria.