Hoy, ya todos saben que los gatos no son “como perros” y su atención en Medicina Felina necesita ser diferenciada. Los felinos son animales exigentes, metódicos y no son muy adeptos a los cambios en su rutina y también por ello, cada visita al veterinario es más estresante para los mininos que para los pichichos.

 

A pesar de que la visita al doctor les provoca un tanto de estrés, es importantísima, sobre todo en aquellos animales que tienen enfermedades específicas, agudas o crónicas y que necesitan de un seguimiento más frecuente.

 

La rutina de nuestra atención a los mininos es variada, desde enfermedades renales y hepáticas, diabetes, hipertiroidismo, enfermedad intestinal inflamatoria, bronquitis asmática, e inclusive atención de emergencia en afecciones crónicas descompensadas, intoxicaciones y traumas como atropellamientos y caídas de departamentos (una incidencia muy común y que los tutores tienen que tener especial atención en la protección de balcones y ventanas con mallas y rejas de contención).

 

Toda la atención es ofrecida en Veterinaria La Pastora, tratando de evitar al máximo el traslado del felino a otros lugares para su evaluación (aunque algunas veces deben realizarse exámenes fuera de la clínica, en otras dependencias y se vuelve imposible no trasladarlos una segunda vez).

 

Tenemos veterinarios especializados en Medicina Felina y los tutores son parte fundamental en la ayuda de la pronta atención y cuidados en casa, trayendo sus pequeños a la Clínica ante cualquier señal de cambio en el comportamiento, así como en la cantidad de agua y alimentos ingeridos, o la presencia de vómitos, diarrea entre otros.

 

Como siempre decimos, el ojo amoroso de un tutor, sabe perfectamente que el minino no está como siempre, y la acción rápida de ese tutor en búsqueda de la opinión veterinaria, han hecho enormes diferencias para “agarrar” apenas cuando comienzan ciertas afecciones, aumentando muchísimo las posibilidades de cura.