RADIOLOGIA VETERINARIA

Muchas personas están familiarizadas con las Radiología a través de su experiencia personal o de algún familiar, aunque quizás nunca necesitó realizar uno de éstos análisis de Radiología Veterinaria en sus mascotas.

La Radiología Veterinaria es un procedimiento muy común realizado en animales para diagnosticar problemas como, fracturas, masas (tumores), obstrucciones, cálculos en la vejiga, displasia de cadera, entre otros. Los Rayos X se descubrieron en 1895 y desde entonces se han convertido en una herramienta valiosa en el diagnóstico y control del avance de una afección, o condición.

Las radiografías se basan en las diferentes densidades de varias partes del cuerpo. Las imágenes de tejido que aparecen en la radiografía constan de blanco, negro y tonos de gris. Cuanto más densa es la parte del cuerpo radiografiada (como el hueso por ejemplo), más blanca aparece su presencia en la radiografía y cuanto menos densa es la parte del cuerpo (como los pulmones), más negro aparece en la radiografía. Los músculos y otros órganos internos aparecen en varios tonos de gris dependiendo de la densidad que presentan.

Un medio de contraste (colorante) puede ser inyectado en el paciente como un mielograma, o se le da al paciente una serie de Bario para proporcionar más información. Con la experiencia de la lectura de las placas obtenidas por Rayos X, el veterinario es capaz de utilizar la radiografía para ayudar en la elaboración de un diagnóstico.

Cuando se utiliza Radiología Veterinaria para ayudar en el diagnóstico de una condición, siempre se deben tomar 2 vistas. Esto se debe a que la superposición de una parte del cuerpo sobre otra, puede ocultar un problema o causar una interpretación equivocada de la radiografía. La segunda vista suele estar en un ángulo de 90º con relación a la primera.

Dependiendo de la radiografía de la parte del cuerpo, el paciente puede permanecer despierto. La sedación o anestesia puede ser necesaria si el animal está con dolor, es agresivo o no se queda quieto, ya que el movimiento que realice durante la realización del análisis, provoca la borrosidad de la radiografía, lo que en muchos casos, genera placas sin valor diagnóstico, debiendo ser realizadas nuevamente, con la consecuente irradiación extra del animal.

Pueden también aparecer artefactos, si se coloca algún objeto entre la máquina de Rayos X y la placa donde “rebotan” esos rayos para tomar la imágen, por eso es importante quitarle al animal todo aquello que lleve puesto que pueda tener metálicos, maderas, etc.

Algunos tejidos blandos como el cerebro, la médula espinal y los tendones no se pueden apreciar en los Rayos X por lo que su evaluación se realiza mediante otros análisis clínicos.

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