La leishmaniasis canina puede afectar tanto a los animales como los seres humanos y es provocada por la picada del mosquito infectado. Su forma más grave es la leishmaniasis visceral y es la segunda enfermedad parasitaria que más mata alrededor del mundo.

Los países tropicales están más expuestos a presentar casos, pero con el cambio de temperaturas en diversos lugares, su ocurrencia ya no se restringe solamente a las áreas tropicales, inclusive en Uruguay han existido casos.

Además de ofrecer riesgo de muerte al ser humano, la enfermedad también acomete a los animales y son pocos los tutores que tienen conocimiento sobre el peligro de esta enfermedad y muchos siquiera la conocen y por ende, ni siquiera conocen las medidas preventivas que se deben adoptar para evitar el contagio.

CARACTERÍSTICAS DE LA LEISHMANIASIS CANINA

La leishmaniasis es una enfermedad provocada por el protozoario parásito Leishmania Infantum que puede ser transmitida tanto a los animales como a las personas, por tanto se considera una enfermedad zoonótica, por medio de la picada de la hembra infectada del mosquito Lutzomyia longipalpis (Flebótomos).

La transmisión sucede luego de que el Flebótomo pica a un portador de la enfermedad, o sea una persona o animal que esté infectado por el protozoario. Dentro del Flebótomo este parásito madura y es transmitido a otro (humano o animal) ser saludable. No solo los perros pueden ser infectados con la leishmaniasis, sino que los gatos también están en riesgo. El simple contacto corporal con personas o animales infectados NO CONTAGIA la enfermedad.

El tiempo de incubación de la enfermedad entre la picada del flebótomo y los primeros síntomas, varía de organismo a organismo, pudiendo variar entre 3 meses y 7 años. Entre los animales, perros y roedores son los representantes más comunes de reservorio de la enfermedad, pero los gatos también pueden adquirir y transmitir la leishmaniasis  y están expuestos a los riesgos.

El mosquito transmisor de la enfermedad (flebótomo) es muy pequeño, lo que aumenta la necesidad de prevención y protección. Actitudes simples como instalar mosquiteros en las ventanas, evitar la acumulación de basura, utilizar repelentes y colocar collares repelentes que eviten a los animales ser picados, pueden prevenir o reducir mucho los índices de contagio y el avance de la enfermedad.

LOS SÍNTOMAS DE LA LEISHMANIASIS

Las primeras síntomas de transmisión de leishmaniasis aparecen en la piel, en forma de heridas en el lugar de la picada cubierta por costras o secreciones purulentas. Estas heridas pueden formar nódulos y provocar cicatrices permanentes en el cuerpo, además de ganglios linfáticos inflamados.

La mucosa de la boca o la nariz también puede verse afectada, generando lesiones inflamatorias y, en caso que no se de el tratamiento adecuado, la formación de úlceras.

Con el tiempo y la exposición al protozoario, los parásitos comienzan a atacar las células de defensa y derrumban la inmunidad del organismo. Con esto, comienzan los síntomas de la leishmaniasis visceral, más grave, como anemia, pérdida de peso, fiebre y debilidad.

Los parásitos se concentran en el bazo, hígado y médula ósea, lo que provoca el crecimiento de los dos primeros y de los ganglios linfáticos y consecuentemente la hinchazón del abdomen.

Los glóbulos blancos y plaquetas sufren modificaciones, provocando también hemorragias e infecciones bacterianas. Esa es la fase más grave de la enfermedad que, si no fuera tratada, puede ser fatal.

COMO SE REALIZA EL DIAGNÓSTICO DE LA LEISHMANIASIS CANINA

Solamente un médico veterinario es capaz de realizar un diagnóstico exacto, a través de exámenes clínicos y de laboratorio, que irán a certificar si el paciente tiene o no leishmaniasis. Es necesario comprobar la presencia del parásito en el cuerpo del animal afectado y por eso, los test más efectivos demandan muestras de tejidos, ganglios linfáticos y de la médula espinal.

LA LEISHMANIASIS CANINA NO ES SOLO CANINA, AFECTA A LOS GATOS TAMBIÉN

La zoonosis puede afectar tanto a seres humanos como animales y en general, acostumbra infectar perros y roedores. Los gatos, sin embargo no están inmunes. Por el contrario: la falta de información y conocimiento sobre la enfermedad dejar a los gatos aún más expuestos a ella, porque las personas se preocupan más con los perros con relación a la leishmaniasis.

La personalidad libre e independiente de los felinos también es un factor de riesgo para la transmisión de leishmaniasis. Ellos tienen hábitos nocturnos y acostumbran pasar noches fuera y a veces durante el día también, paseando, cazando o “noviando”.

Se vuelve difícil controlarlos en los lugares donde transitan  y mucho menos saber si han pasado por focos de mosquitos o no.

En los gatos, el parásito de la leishmaniasis puede quedarse alojado hasta por 7 años sin manifestarse. Los síntomas son semejantes a los presentados en humanos y perros. Comienzan con la formación de nódulos subcutáneos, caída de pelo, descamación y dermatitis, además de lesiones oculares.

CÓMO PREVENIR LA LEISHMANIASIS CANINA Y FELINA

Existen vacunas para esta enfermedad, que se recomienda principalmente para perros que viven en regiones tropicales o a la intemperie. Los cachorros deben ser vacunados hasta los 6 meses de vida y la dosis debe ser repetida 3 veces en el primer año de vida, luego 1 vez anualmente por el resto de la vida.

Puede parecer un esquema de vacunación un tanto intenso, pero en ambientes propicios al contagio, es una prevención fantástica, tomando en cuenta que la leishmaniasis puede matar a tu mejor amigo… una vacuna por año no parece tan “pesada”.

  • Otras cosas que pueden hacerse para prevenir el contagio son:
  • Colocar un collar repelente
  • Desinfectar los alrededores de la casa, especialmente donde se sabe que existen más mosquitos
  • Poner repelentes externos de vez en cuando sobre el pelo del animal.
  • Si el animal vive dentro de casa, coloca dispositivos ahuyentadores de mosquitos que son muy efectivos
  • No lleves tus mascotas a lugares donde hay agua estancada o sucia
  • Coloca mosquiteros en puertas y ventanas
  • Si es posible, permite que el animal duerma dentro de casa, ya que durante la noche es la hora en que los mosquitos más atacan.

Y SI EL ANIMAL YA ESTÁ INFECTADO CON LEISHMANIASIS ¿TIENE SOLUCIÓN?

Solo un veterinario puede ofrecer un tratamiento que ayudará a tu mascota a tener una vida normal, pero tenemos que decirte que no hay cura definitiva de esta enfermedad, salvo que se “agarre” en primerísimas etapas del contagio, pero no pierdas la calma, porque aunque la hubieran detectado después, los animales tienen la posibilidad de una sobre vida con calidad de vida.

El tratamiento debemos decirte que no es barato y que no garantiza la ausencia de recaídas, pero es lo único que actualmente puede hacerse para que tu mejor amigo no perezca delante de la infección de éstos protozoarios.

La valoración de la condición clínica de cada animal debe ser realizada por un veterinario quien es la persona indicada para hacerlo y ellos, te dirán con la sinceridad que el caso merece, de acuerdo a la edad, estado de salud general, condiciones anteriores, etc. si ayudará en algo realizar el tratamiento en él, o si solo prolongará una agonía innecesaria.

Amamos nuestros animales y amamos cada mascota de nuestros clientes y es en honor a ese amor que a veces debemos decir cosas difíciles con el dolor del alma de saber que lo que estamos diciendo no será lo que nuestro cliente desea oír, pero a veces por más doloroso que sea, lo mejor para algunos animales dependiendo de lo avanzado que su padecimiento esté, es ayudarlos a partir sin mayor sufrimiento.

Estamos siempre a tu disposición por consultas y diagnósticos en las vías de comunicación habituales (caja de mensajes o teléfono). No dudes en entrar en contacto porque estaremos muy alegres de poder junto a tí, cuidar y tratar de sanar esos pequeños pedacitos de amor en cuatro patas que viven en casa junto a nosotros