Nuestro Blog
Mi perro come pasto en el jardín: ¿Esconde un problema digestivo o es solo un mito?
Seguro te pasó más de una vez. Estás disfrutando de una tarde en el jardín o saliste a caminar por la rambla de la Mansa y, de repente, tu perro se transforma en una «vaca en miniatura»: empieza a arrancar pasto con desesperación y a tragarlo como si no hubiera un mañana.
Automáticamente se te viene a la cabeza la frase que escuchamos toda la vida: «Está comiendo pasto para purgarse porque le duele la panza». Pero, ¿qué tan real es esto?
En nuestros 25 años en la Clínica Veterinaria La Pastora hemos visto pasar por la consulta a miles de perros con esta misma duda. Hoy queremos sacarte la preocupación y contarte qué hay de verdad y qué de mito detrás de este hábito tan común.
El mito de la «automedicación» canina
La creencia popular dice que el perro se siente mal, come pasto para provocarse el vómito y así aliviarse. Sin embargo, la ciencia y la práctica nos dicen otra cosa: varios estudios demuestran que menos del 10 % de los perros muestran signos de estar enfermos antes de comer pasto, y menos del 25 % vomita después de haberlo hecho.
Entonces, si no siempre se están purgando… ¿por qué lo hacen?
Las tres verdaderas razones por las que tu perro come pasto
1. Evolución y curiosidad — ¡les gusta!
Los antepasados de los perros cazaban presas herbívoras, por lo que el pasto y las plantas formaban parte de su dieta de forma indirecta. Además, el pasto fresco —sobre todo el que crece en primavera o tiene el rocío de la mañana— tiene un sabor y una textura que a muchos perros simplemente les encanta.
2. Aburrimiento o ansiedad
Los perros canalizan sus emociones con la boca. Si pasan mucho tiempo solos en el jardín o sus paseos son un poco rutinarios, arrancar y masticar pasto puede ser una forma de pasar el rato o de descargar energía.
3. Falta de fibra en la dieta
Si el alimento que recibe no es de una calidad óptima, el perro a veces busca en el pasto la fibra que le falta para mejorar su tránsito intestinal.
¿Cuándo deberías preocuparte?
Que tu perro coma un poco de pasto de vez en cuando es totalmente normal. Sin embargo, en la clínica encendemos las alarmas si notás alguna de estas señales: que lo haga de forma obsesiva o desesperada, como si quisiera comer cualquier planta que encuentra; que vomite siempre después de comer pasto, ya sea la comida o bilis; o que muestre cambios en su actitud, como estar decaído, rechazar su alimento habitual o tener diarrea.
Hay además un peligro invisible que vale la pena mencionar, especialmente en Punta del Este: el verdadero riesgo no es el pasto en sí, sino los pesticidas, fertilizantes o parásitos que pueden estar en jardines y plazas públicas. Si tu perro come pasto en zonas donde pasean muchos animales, podría contagiarse de parásitos internos con bastante facilidad.
El consejo de La Pastora
Si tu perro está sano, tiene sus vacunas al día, está desparasitado y come un alimento balanceado de buena calidad, dejalo disfrutar de su momento «vegetariano» bajo supervisión — eso sí, asegurate de que el pasto de tu jardín esté libre de productos químicos.
¿Tu perro es de los que devoran el jardín o prefiere las plantas de la vecina? Si notás que lo hace con demasiada frecuencia, no dudes en consultarnos en tu próxima visita a la clínica.
¡Estamos aquí para cuidarlos, como desde hace 25 años!